Una dieta rica en fibra atenúa los efectos en fumadores pasivos

«Hemos examinado si la exposición al humo del tabaco durante la niñez
incrementa la prevalencia, en la edad adulta, de tos crónica, flemas o asma»,
explican los autores procedentes de distintos centros de EEUU y Singapur. Para
ello, han contado con la participación de 35.000 singapurenses no
fumadores.

Los sujetos analizados, de entre 45 y 74 años, tuvieron que contestar
cuestionarios y entrevistas telefónicas en los que se les preguntó sobre el
consumo de tabaco, la dieta y los síntomas respiratorios, entre otros temas. Se
consideró que eran no consumidores aquellos que aseguraron no haber fumado ni
un cigarrillo al año y menos de 100 en toda su vida.

De estas personas no fumadoras la mayor parte eran mujeres y el 65% afirmó
haber vivido con, por lo menos, un fumador antes de cumplir los 18 años.
Además, un 19% afirmó que sus madres consumían tabaco y un 48% que lo
hacían sus padres.

«La exposición al humo ambiental en los hogares y en los puestos de trabajo fue
más común en el pasado que en la actualidad. Esta tendencia guarda relación con
las medidas antitabaco en los lugares públicos y con la educación sanitaria, ambas
iniciativas establecidas en Singapur desde la década de los 70», destacan los
especialistas.

Basándose en las respuestas de los participantes, el trabajo señala que la
convivencia con, al menos, un fumador estuvo asociada con tos crónica y, de una
forma menos marcada, con la aparición de flemas. Unas cifras que se agudizaron
según aumentó el número de habitantes que consumían tabaco en casa.

Aunque aclaran que todavía se desconoce cómo actúan estos componentes
tóxicos, los expertos comentan dos posibles explicaciones: «La exposición al humo
de tabaco en la infancia podría llevar a cambios permanentes en la estructura
pulmonar[…] También podría aumentar el nivel de excitación de los nervios
sensoriales del pulmón encargados de controlar la tos».

El trabajo también destaca el papel de la alimentación a la hora de mejorar o
empeorar los síntomas. En este sentido, los investigadores destacan que la
relación entre vivir con un fumador y desarrollar tos seca o flemas fue más fuerte
en las personas que consumían menos cantidad de un tipo de fibra presente en
verduras, arroz, maíz, avena o algunas frutas.

«La fibra es un compuesto alimenticio que podría tener efectos beneficiosos en los
pulmones al reducir las concentraciones de glucosa en la sangre, la inflamación e
impulsar los procesos antioxidantes», señala el ensayo. Y añade la posibilidad de
que estas propiedades «protejan a los pulmones contra los ataques externos que
podrían disparar la aparición de síntomas respiratorios».

Publicado en: Novedades

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