Las grasas aumentan riesgos de cáncer de mama

Se podía pensar que la obesidad, entre otras causas, podría tener alguna
influencia en la relación grasas/cáncer de mama; sin embargo, los últimos
resultados al respecto indican que el riesgo aumenta proporcionalmente con el
consumo de grasas saturadas o carne roja.

El doctor Norman Boyd, del Instituto Oncológico de Ontario (Canadá), y su
equipo, sugieren que el consumo de estas sustancias es capaz de incrementar el
riesgo de tumores por sí solo, independientemente de otros elementos. “Estas
conclusiones refuerzan la importancia de llevar una dieta equilibrada, rica en
frutas y verduras”, añaden.

Durante sus trabajos compararon los resultados de 45 investigaciones previas,
llevadas a cabo entre más de 580.000 mujeres sanas y 25.000 pacientes con
cáncer de mama. Con estos datos, se comparó a aquellas con mayor y menor
consumo de grasas para determinar la influencia directa de la dieta en la
aparición de la enfermedad. Los investigadores descubrieron que el riesgo de
desarrollar un tumor podía incrementarse entre un 10% y un 20% en el grupo con
un mayor consumo de estas sustancias.

Las grasas pueden dividirse en dos grandes grupos, saturadas e insaturadas. Son
las primeras las que tienen un mayor riesgo para la salud, y pueden encontrarse
en productos animales como la manteca, el queso, los helados o en general las
comidas muy grasientas. En el caso de las pacientes con mayor consumo de
carne, las probabilidades de desarrollar un tumor en la mama eran hasta un 17%
mayores que entre las participantes que apenas consumían este
alimento.

También un consumo muy elevado de grasas “buenas”, clasificadas entre mono y
poliinsaturadas, podía llegar a ser perjudicial según lo apreciado por los
investigadores. Entre aquellas mujeres con mayor ingesta de monoinsaturadas, el
riesgo de desarrollar la enfermedad era hasta un 10% superior que entre sus
congéneres.

En el mejor de los casos el riesgo “sólo” se incrementaba un 10%, “una cifra
pequeña pero significativa” a juicio de los autores. “Nuestros análisis sugieren que
existe un incremento, modesto pero significativo, entre las grandes consumidoras
de grasa”, aseguró uno de los especialistas, quien no descartó incluso que los
métodos estadísticos empleados estén infravalorando la influencia real de estas
sustancias en el proceso neoplásico.

Estos resultados ya han sido bienvenidos por expertos en cáncer de todo el
mundo. Así, la doctora Lesley Walker, directora del “Cancer Research” británico,
la principal institución en materia de investigación oncológica del país, afirmó que
trabajos anteriores estaban inconclusos y no permitían separar con claridad la
influencia de la obesidad y de otros factores dietéticos en el cáncer de mama. En
su opinión, es especialmente importante destacar la importancia de una dieta
equilibrada, rica en frutas y verduras, y baja en grasas saturadas.

Publicado en: Novedades

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