El chocolate: cuanto más negro, mejor

En un reporte que se publicó en el periódico científico Nature, informaron
que los niveles de antioxidantes en la sangre aumentaron casi 20 por ciento
después de consumir 100 gramos de chocolate puro, comparado con el chocolate
de leche.

“Nuestros hallazgos indican que la leche puede interferir con la absorción de
antioxidantes del chocolate (…) y por tanto negar los potenciales beneficios a la
salud que pueden derivarse de consumir moderadas cantidades de chocolate
negro”, escribieron los científicos.

Eso sí, los abusos no son buenos. “No crea que si se come cinco o seis barras al
día se está haciendo un bien”, aclaró uno de los autores del estudio, Alan Crozier,
de la Universidad de Glasgow.

Ahora si usted prefiere el chocolate de leche, aún tiene un consuelo. Para
alcanzar el mismo insumo de antioxidantes que tiene el chocolate puro, se debe
consumir el doble.

Asimismo, el chocolate está emparentado con la posibilidad de rebajar la presión
arterial. Al respecto, investigadores de la universidad de Colonia (Alemania) se
percataron de que el chocolate puede ser beneficioso para la salud tras realizar
un experimento con 13 personas que padecían hipertensión moderada y que,
hasta el momento, no había sido tratada como patología. A una mitad se les
requirió que ingiriesen tres onzas de chocolate blanco al día durante dos
semanas, y a la otra mitad lo mismo pero con chocolate negro.

El estudio, que no cuenta con ningún tipo de financiación de la industria
alimentaria, afirma haber detectado bajadas de hasta cinco puntos en la tensión
sistólica de los participantes que consumieron el manjar de aspecto
oscuro.

La explicación se encuentra en unos pigmentos del chocolate negro, los
polifenoles, cuyas virtudes cardiosaludables ya han sido apuntadas por varios
científicos en el caso del vino tinto. De hecho, estos trabajos se han centrado en
las propiedades antioxidantes de los polifenoles, es decir, su capacidad para
neutralizar la acción de los radicales libres (moléculas inestables y altamente
reactivas que dañan los tejidos por oxidación) en el organismo.

Aunque la tensión arterial no disminuyó todo lo deseable en el grupo que
experimentó cambios, estos resultados “pueden servir para iniciar un prometedor
acercamiento a las vías para reducir la presión sanguínea”, como asegura el
doctor Dirk Taubert, autor del estudio. Preguntado sobre si los voluntarios
aumentaron su peso durante los ensayos, Taubert lo negó asegurando que “los
participantes dejaron de tomar cualquier otro dulce durante las dos semanas”.

Publicado en: Novedades

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