La obesidad crece en Argentina

Según el informe «Obesidad en Argentina, ¿hacia un nuevo fenotipo?»,
publicado en el diario La Nación, la vida sedentaria y el mayor contenido de
grasas y azúcares de las comidas rápidas son las principales causas del aumento
de peso de los argentinos.

El trabajo, realizado por el equipo del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil,
traza un minucioso «identikit» del derrotero de la enfermedad y para calcular el
aumento progresivo de peso de la población se basa en dos estudios
antropométricos realizados en 1995 y 1999, que involucraron a cerca de 70.000
varones de 18 años.

«Si se comparan ambos trabajos se observa un incremento en la prevalencias de
sobrepeso de casi cinco puntos (de 14,7 a 19,5) y de obesidad, que en seis años
pasó de 2,5 por ciento a 4,1 por ciento», señalaron los científicos.

«En el tiempo transcurrido entre ambas mediciones, el índice de masa corporal de
los varones aumentó de 21,7 a 22,2. Los varones habían aumentado 73
centímetros en seis años, pero su peso se había incrementado 1,5 kilogramos»,
apuntaron.

Según los especialistas, si se comparan los datos con el primer estudio
antropométrico realizado en 1938 se observa un crecimiento de 3,5 kilogramos
por década y un aumento promedio del índice de masa corporal de 19,5 a 22,8
«La tendencia es clara. Engordamos más de lo que crecemos, y por eso nuestros
adolescentes son más gordos que los franceses y los estadounidenses», afirmó el
médico que lidera el equipo de investigadores, Alejandro O’Donnell.

Distintos estudios certifican que los argentinos mantuvieron en los últimos
cuarenta años un consumo diario por persona de 3.170 calorías, cuando el
requerimiento medio de la población no supera las 2.300.

En el mismo período, el aporte de grasas en la dieta pasó del 29,9 por ciento a
más del 32 por ciento y la disponibilidad de aceites aumentó el 66 por ciento, al
tiempo que el consumo de frutas y hortalizas se mantuvo bajo.

Los investigadores del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil concluyeron
además que en las familias argentinas de mayores ingresos casi la mitad (el 48
por ciento) del gasto total en comida se destina a
alimentos «obesogénicos».

Para O’Donnell, la batalla contra la obesidad no está perdida debido a que, a su
juicio, hay varios flancos por donde atacar, comenzando ya antes del
nacimiento.

«Normalmente las mujeres más educadas son temerosas y poco espontáneas en
la crianza de sus hijos y les toleran muchos caprichos a la hora de comer, cuando
los chicos deberían probar todo. La empresas, por su parte, también tienen
responsabilidad en los avisos, en los productos que venden», indicó.

Fuente: EFE

Publicado en: Novedades

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