Nuevas políticas de las multinacionales de comida rápida

McDonald’s, empresa conocida por sus hamburguesas Big Mac, vio un
cambio en las ventas en meses recientes gracias, en parte, a nuevas ensaladas
grandes que ofrece como plato principal.

Asimismo, comenzó a dar consejos para estar en forma, probando una “Cajita
feliz” de adulto que incluye un podómetro, dispositivo para contar los pasos, y un
programa de preparación física.

La cadena Taco Bell, una unidad de Yum Brands, se convirtió la semana pasada
en la última en ofrecer alternativas más saludables. La mayor parte de sus
productos del menú habitual presentan ahora una opción de “estilo fresco” que
permite a los clientes sustituir su salsa aderezada por queso y una salsa más
ligera.

Burger King, la cadena de hamburguesas número dos después de McDonald’s,
lanzó el 18 de septiembre, con gran fanfarria, una línea de emparedados de pollo
de bajo contenido en grasa y asados a la parrilla con pan francés.

El competidor Wendy’s International está ofreciendo en algunos mercados leche
como alternativa a la gaseosa en las comidas de niños, siguiendo el ejemplo de
McDonald’s.

Aunque los expertos en salud aplauden estos esfuerzos ante los índices crecientes
de obesidad y estilos de vida cada vez más sedentarios, están prestos a apuntar
que la respuesta puede ser una reacción a las amenazas de litigios,
preocupaciones expresadas por los funcionarios de salud pública, así como para
cambiar las tendencias del consumidor.

“Si va a ayudar a resolver el problema de la obesidad, yo lo dudo, porque es muy
complejo”, dijo Mark Kantor, un profesor de nutrición de la Universidad de
Maryland. “Una de mis preguntas principales sería: ¿cuántas personas van a
adoptar esto?”, expresó.

Tal vez más importante que los tipos de comida que se venden es la divulgación
completa de todo lo que contienen, argumentaron Kantor y otros. Por ejemplo,
aunque una ensalada con pollo a la parrilla podría ser una mejor elección que una
hamburguesa para las personas que cuidan de su salud, Kantor explicó que los
aderezos altos en calorías pueden contrarrestar sus beneficios, un hecho que no
tienen en cuenta algunos consumidores.

La industria está haciendo un esfuerzo para proporcionar detalles del contenido
nutricional en los empaquetados, folletos y sitios de Internet. Pero se ha resistido
a realizar cambios en su menú, donde los defensores de la salud están
presionando para que se informe de las calorías y grasas a los millones de
estadounidenses que consumen comida rápida diariamente.

Aunque el consumo de ensaladas ha aumentado, la principal oferta de comida
rápida, hamburguesas y papas fritas, mantiene una demanda constante y sigue a
la cabeza de los productos que más se piden cuando se cena fuera de casa, tanto
por parte de hombres como mujeres, más que los bocadillos de pollo, la pizza, o
los mariscos, según el Grupo NPD, una firma de investigación de
mercado.

Los críticos dicen que los productores de hamburguesas están jugando a dos
bandas: siguen produciendo comida grasienta a la vez que abren un nicho para
productos más saludables para competir en un fuerte mercado.

Aunque los dietistas coinciden en que son positivas las recientes incorporaciones
en los menús, siguen escépticos sobre si esas tendencias se traducirán en
cinturas más delgadas.

La experta en nutrición de la Universidad de Cornell, Christina Stark,
dijo: “Obviamente, nadie sabe si se va a ver un impacto. La gente todavía
necesita tomar decisiones informadas”.

Publicado en: Novedades

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